25.2.10

Todavía.


Todavía hay sangre corriendo por las venas,
aún me queda algo que dar, algo que buscar,
sigo con ganas aunque no sepa bien hacía dónde enfocarme,
sigo buscando lo ideal aunque no sepa si existe,
aunque no tenga certezas de encontrarlo.
Todavía siento, es que no han logra matarme el alma,
sigo luchando, perseverando.
Todavía disfruto, aún encuentro cosas que me atraen,
que me atrapan, no han logrado extinguirme
aunque me haya sentido obligada a esconderme,
sé que todavía soy yo, todavía pienso, todavía quiero
quitarle algo a esta vida que es tan sólo un momento,
un suspiro en la inmensidad del mundo.
Todavía sueño, proyecto, intento disfrutar.
Todavía me peleo conmigo y creo en la firme utopía
de hacer la diferencia, de que un grano de arena
algún día pueda hacer más peso en la balanza.
Todavía tengo esperanzas, todavía me involucro,
me juego, me apasiono, me siento viva.
Porque todavía estoy en camino.

2.2.10

Que lástima.

Alguien puede decir qué está bien o qué está mal?,
si no saben lo que vivi, lo que sentí, alguien puede juzgarme?,
si no saben lo que me faltó o lo que necesité,
si sólo pueden imaginar, alguien puede condenarme o absolverme?
te miro a los ojos y sólo veo dolor,
te miro y me generas penas, reclamos, preguntas
pero algo de todo eso es amor, afecto?
Realmente no lo siento, no lo creo
te miro y a veces hasta desprecio siento,
a veces me alegra confirmar que no fuiste feliz, que no lo sos,
que nada de lo que hiciste te sirvió,
que viviste aferrado al conformismo, a la palabra de los demás,
que no sabes lo que es querer una idea, amar una idea,
luchar por una idea y hasta morir si fuera necesario por ella,
que jamás enfrentaste la vida, que vivís porque el aire es libre.
A veces te he mirado preguntándome cómo sería
mirarte con otros ojos, mirarte sintiendo como debería sentir,
teniendo el afecto que te debería tener por el lazo que nos une.
A veces siento culpa por no compadecerte,
por no brindarte una oportunidad,
por no sentir nada, por no intentarlo, por ser incapaz.
A veces te justifico como los demás,
creo que hasta incluso conozco y encuentro
cada una de tus razones, de tus pensamiento,
a veces casi te entiendo y hasta te compadezco,
a veces te agradezco porque aunque me moleste
gracias a ti también, gracias a tu ausencia soy la persona que soy
y a veces te odio porque entiendo también que gracias a ti
me cuesta hacer tantas cosas, me cuesta creer.
A veces me juzgo a mi, a veces me encuentro culpable
y me condeno pero sólo a veces me entiendo y me absuelvo.