Principios de pensamientos, de ideas, a veces con un fin, a veces como un descargo, a veces para interpelar, a veces para provocar, para pensar distinto, a veces para generar, para sacarnos de ese lugar cómodo en el que nos quedamos. A veces son solo ideales, utopías puestas en palabras.
20.2.21
No la salves
No tenes que salvar al mundo,
tenes que quererlo, amarlo, cuidarlo,
lo mismo pasa con ella, te equivocas,
no tenes que salvarla, no tenes que despertarla,
ella se va a salvar sola, cuando despierte,
cuando se de cuenta encontrará la manera,
gritará por ayuda o lo hará en silencio.
No escuches su discurso ahora,
ella quiere el mundo y aún no se da cuenta,
de que el mundo está rendido a sus pies.
No te engañes con sus palabras, no te enganches,
habla de deseos, de ideales,
pero está dormida todavía, está sonambula, no ha despertado,
no se da cuenta que se esconde tras sus miedos,
que se frena con excusas para no salir al mundo,
aún no puede enfrentarlos, no la odies, no te enojes,
es su historia, es lo que ella puede,
no entorpezcas su sueño, ahora sólo puedes amarla con lo que es,
con lo que siente, con lo que pudo lograr,
tenes que acompañarla, besarla, entenderla,
como otros entendieron tu proceso.
Pero si no puedes, si no aguantas su sueño,
si no respetas su tiempo, si su sueño te detiene
o te duele tanto que es insoportable
entonces tendrás que saber decir adiós, sin despecho,
sin enojo, siendo consciente que están en lugares distintos,
amando sus recuerdos, agradeciendo
por el tiempo que se regalaron,
por las experiencias que vivieron,
por los momentos compartidos y aprendidos,
porque seguramente no serias la misma persona
si no la hubieras conocido.
Entenderás que ahora comparten menos de todo aquello,
y que ella no puede seguir tu ritmo,
no le grites sus oídos no están preparado para ese sonido,
no enciendas la luz sus ojos aún no se están listos,
terminarias lastimándola, no la hagas caminar
las ampollas de sus pies aún no han sanado,
no puede andar, mucho menos correr.
Si no puedes respetarla dile adiós,
entiendela a ella y perdonate por no poder esperarla,
respeta también a tu alma y su necesidad.
Dejala en su descanso, dejala con su sueño,
no la salves, no es necesario.
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