19.2.22

Cuando duele, cuando el dolor invade, cuando la tristeza quema, lo único que queda es refugiarnos en el arte, para que el fuego dentro no nos consuma, para que la cabeza se enfoque en otra cosa, para torcer el cauce del río donde dice que nada nos salva. Se hace arte para sentir algo distinto, para no hundirse en las arenas movedizas, para recordarnos a nosotros mismos que somos mas que dolor, somos más que todas nuestras pérdidas y nuestras heridas. Porque nuestras cicatrices no nos definen. Porque la guerra que luchamos día a día es no cometer los mismos errores que nos hicieron, que nos construyeron. Se hace arte para canalizar ese sentimiento que nos inunda. Se hace arte para confirmar que lo que sentimos se puede transformar en algo más bello, se hace arte para conmover a las almas dormidas que caminan a nuestro alrededor. Se hace arte porque nos salva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario